Llegar al espacio de terapia con Sol fue una experiencia profundamente reparadora para mí. Venía con ciertos miedos y resistencias por experiencias anteriores que no habían sido del todo positivas, así que al principio me costó abrirme y confiar. Sin embargo, desde el primer momento me hizo sentir muy cómodo, escuchado y contenido.
Sol tiene una sensibilidad muy especial para acompañar: escucha con atención, interviene con calidez y genera un espacio genuinamente seguro, donde uno siente que puede hablar sin miedo, sin vergüenza y sin sentirse juzgado. Gracias a su manera de trabajar, pude empezar a mirar muchas cosas con más claridad, más tranquilidad y también con más amor hacia mí mismo.
Le agradezco muchísimo su profesionalismo, su empatía y su calidad humana. La recomiendo de corazón a cualquier persona que esté buscando un espacio terapéutico serio, amoroso y verdaderamente acompañado.